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ToggleLa paradoja digital: protegemos el pan, pero regalamos nuestra identidad
En 2014 la organización danesa de consumidores Forbrugerrådet Tænk realizó un experimento social que hoy parece casi profético.
En una panadería de Copenhague, una dependienta ofrecía un intercambio curioso a los clientes:
una hogaza de pan a cambio de revisar los últimos cinco mensajes del móvil
un rollo de canela a cambio de revelar con quién habían pasado la tarde anterior
La reacción fue inmediata: la mayoría respondió con un rotundo “Nej, tak” (No, gracias).
Sin embargo, ese mismo rechazo desaparece cuando hablamos del mundo digital. A diario entregamos datos personales, patrones de comportamiento y geolocalización a plataformas tecnológicas sin apenas pensarlo.
En 2014 ya existía preocupación por la privacidad.
Pero 2026 es un escenario completamente diferente.
La aparición de la inteligencia artificial generativa ha cambiado las reglas del juego. Hoy es posible crear vídeos o audios falsos hiperrealistas, los conocidos deepfakes. con herramientas accesibles y de bajo coste.
En otras palabras: suplantar digitalmente a una persona puede ser tan fácil como comprar pan.
Dinamarca cambia el enfoque legal: tu rostro como obra protegida
Ante esta nueva realidad tecnológica, Dinamarca ha planteado un cambio jurídico profundo con una reforma de su Ley de Propiedad Intelectual (Ophavsretsloven).
La idea central es radical:
la voz, el rostro y la apariencia física de cada persona pasan a considerarse una obra protegida, igual que un libro, una canción o una película.
Según el ministro de Cultura danés Jakob Engel-Schmidt, el objetivo es claro: proteger a las personas frente al uso indebido de su identidad en sistemas de inteligencia artificial.
De la privacidad al copyright
Tradicionalmente, los problemas relacionados con la imagen o la voz se trataban como derechos de privacidad o de personalidad.
La reforma danesa cambia esa lógica.
Al tratar la identidad biométrica como una forma de propiedad intelectual, los ciudadanos pueden utilizar mecanismos legales mucho más rápidos para retirar contenidos falsos o manipulados.
El mecanismo de “notice and takedown”
Uno de los instrumentos clave es el sistema conocido como notice and takedown.
Este procedimiento permite que una persona notifique a una plataforma digital que un contenido viola sus derechos y obligue a retirarlo con rapidez.
Es el mismo mecanismo que se utiliza habitualmente para proteger obras con copyright, como música o películas.
Protección ampliada para artistas
La reforma también contempla un aspecto relevante para el mundo cultural.
El Artículo 65-a extiende la protección de la identidad de los artistas hasta 50 años después de su muerte, con el objetivo de evitar manipulaciones digitales póstumas no autorizadas.
Esto cobra especial importancia en un contexto en el que la IA ya permite recrear voces o rostros de personas fallecidas.
Plataformas digitales bajo presión legal
La nueva normativa también cambia el papel de las plataformas tecnológicas.
Hasta ahora, muchas redes sociales o servicios de vídeo actuaban principalmente como intermediarios.
Con la reforma danesa, las plataformas pueden enfrentarse a multas e indemnizaciones si no eliminan rápidamente los contenidos que vulneren estos nuevos derechos.
Un ejemplo que muestra el problema
El actor danés Mads Mikkelsen fue protagonista involuntario de un caso ilustrativo.
Su imagen en la película Otra ronda fue utilizada sin permiso por el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos en material relacionado con redadas contra inmigrantes.
Aunque el caso no implicaba inteligencia artificial, demuestra hasta qué punto la imagen de una persona puede ser reutilizada fuera de su contexto original.
La reforma busca evitar situaciones similares en el futuro.
La línea roja: deepfakes frente a parodia
Una preocupación habitual cuando se regula este tipo de contenidos es el impacto sobre la libertad de expresión.
Por eso, la legislación danesa incluye excepciones específicas.
Caricatura, parodia y sátira
El Artículo 73 mantiene protegidas expresiones creativas como:
caricaturas
parodias
sátira
Este tipo de contenidos seguirán siendo legales siempre que no tengan intención de desinformar o perjudicar a terceros.
Por ejemplo, montajes humorísticos que sitúan a deportistas o políticos en contextos ficticios suelen entrar dentro de estas excepciones.
El riesgo de la desinformación
El problema aparece cuando la manipulación busca engañar al público.
La investigadora en ética de la IA Margaret Mitchell ha advertido en diferentes ocasiones que uno de los grandes riesgos de los deepfakes es la pérdida de una identidad verificable.
Si el público no puede distinguir entre realidad y manipulación, el impacto social y político puede ser muy significativo.
De fraudes millonarios al negocio de los datos biométricos
La urgencia de estas medidas no es teórica. Existen casos recientes que muestran el alcance del problema.
Fraudes mediante clonación de voz y vídeo
Uno de los ejemplos más conocidos es el fraude sufrido por la consultora Arup, donde un empleado autorizó transferencias por valor de 25 millones de dólares tras participar en una videollamada con supuestos directivos que en realidad habían sido recreados digitalmente.
Este tipo de estafas utiliza herramientas de inteligencia artificial para imitar voz, rostro y gestos.
El debate sobre los datos biométricos
Otro ejemplo relevante es el proyecto Worldcoin, que ha generado debate por su sistema de identificación basado en el escaneo del iris a cambio de criptomonedas.
El caso ha puesto sobre la mesa una cuestión clave:
¿quién controla los datos biométricos únicos de una persona?
El jurista especializado en derecho constitucional Ricard Martínez ha advertido en diversas intervenciones públicas que la gestión de la identidad digital puede convertirse en un riesgo sistémico si queda en manos de grandes plataformas tecnológicas.
El debate jurídico: ¿propiedad del cuerpo o derecho de la personalidad?
Aunque la reforma cuenta con apoyo político, el mundo jurídico no está completamente de acuerdo sobre el enfoque.
Argumentos a favor
Quienes apoyan la reforma consideran que el modelo tradicional de protección es insuficiente frente a las nuevas tecnologías.
Desde esta perspectiva, tratar la identidad como una forma de propiedad permite actuar con mayor rapidez contra usos indebidos.
Argumentos críticos
Otros juristas consideran que el enfoque es conceptualmente problemático.
El abogado especializado en derecho digital Borja Adsuara ha señalado que la imagen de una persona no es una creación original, sino un derecho de la personalidad vinculado al honor y la intimidad.
Por tanto, aplicar la lógica del copyright podría generar conflictos legales en el futuro.
¿Hacia un estándar europeo de identidad digital?
Aunque la reforma danesa ha sufrido pausas técnicas relacionadas con el calendario político, existe un consenso amplio en que algún tipo de regulación será necesario.
La cuestión es si este modelo se convertirá en referencia para el resto de Europa.
Algunos actores ya están tomando medidas por su cuenta. El actor Matthew McConaughey, por ejemplo, ha registrado formalmente su voz y su imagen para evitar usos digitales no autorizados.
En un contexto donde la inteligencia artificial puede replicar gestos, voces y expresiones humanas, la pregunta empieza a ser inevitable:
¿deberíamos tener derechos de autor sobre nuestra propia identidad?
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Abogada especializada en Inteligencia Artificial. Profesora externa de IA en ENAE. Speaker. CEO Fundadora de academiadeia.es, legalprompt.es, fenixcomunicación.es, murciaunica.com y la revista digital para «Nostálgicos de mentes inquietas» generacionfenix.com.
